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Donde la roca toca el cielo
"Subió al monte y se sentó." (Mateo 5,1)


Por: Rafael Moya | Fuente: Cristo en la Ciudad



Montaña sagrada, piedra blanca, mirada al horizonte.

A veces, el alma necesita sentarse…
no para huir del mundo,
sino para recordar que hay más.

Más que pendientes, ruido o pantallas.
Más que prisa, miedo o distracción.

En la altura, la roca se convierte en altar,
y el silencio, en voz de Dios.

Él está ahí,
en el resplandor que refleja tus lentes,
en la brisa que toca tu rostro,
en la sombra que se alarga detrás…
y en la paz que no sabías que buscabas, pero encontraste.



Porque Cristo también sube contigo a la montaña.
No para alejarte de la vida…
sino para que la veas con otros ojos cuando bajes.

“Subió al monte y se sentó.” (Mateo 5,1)







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