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El Padre mismo los ama, porque ustedes me han amado y han creído que salí del Padre
Meditación al Evangelio 23 de mayo de 2020 (audio)


Por: Mons. Enrique Díaz | Fuente: Catholic.net



Hablar en el nombre de Jesús, actuar en el nombre de Jesús, amar en el nombre de Jesús. Según la mentalidad semítica el nombre tiene una fuerza especial, contiene el poder de la persona que representa. Cuando actuamos en el nombre de Jesús, no es para suplantar su autoridad o su persona, sino para manifestar nuestra unión con Él, con sus obras y con su misión. Los discípulos llevan el nombre de cristianos porque son ungidos en el nombre de Cristo para ejercer su misma misión.

La razón por la cual podemos hablar y pedir en nombre de Jesús es porque lo hemos amado y porque nos hemos experimentado amados por Él. ¿Cómo no hablarle al Padre en nombre de Jesús? ¿Cómo no hacer de nuestra oración una continua comunicación, unidos a Jesús, a su pasión, a su resurrección, a su misma vida? Es cierto que el Padre que nos ama, conoce nuestras necesidades, pero también es cierto que la oración, la petición es un diálogo que hace crecer el amor.

Lo mismo sucede en las familias, en los amigos y entre los grupos. Muchas veces es necesario dialogar sobre lo que necesitamos, aunque los demás ya conozcan nuestra necesidad. El papá platica con su hijo cuando éste le presenta sus problemas y no puede quedarse el hijo en un estado pasivo, solamente recibiendo los dones de su padre. Se requiere comunicación, diálogo, participación. Jesús nos invita que, a semejanza de estas relaciones humanas, familiares y de amistad, también platiquemos, hagamos oración ante nuestro Padre Dios: “Yo les aseguro: cuanto pidan al Padre en mi nombre, se lo concederá”.

Es nuestra certeza, no para manipular a Dios con nuestros gritos y exigencias, sino para habiendo presentado nuestras necesidades, estar dispuestos a vivir conforme a su palabra. Cuando se ama se hace necesaria la comunicación con palabras, con gestos o con actitudes. Nuestra oración no se reduce a una continua letanía de necesidades, sino que busca manifestar nuestros problemas y nuestros anhelos, y dejarlos confiados ante de la presencia de Dios, en las manos de Dios. Hoy vivamos este día en continua oración, sabiendo, como nos dice Jesús, que: “El Padre mismo los ama, porque ustedes me han amado y han creído que salí del Padre”.







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