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No trabajen por el alimento que se acaba sino por el que dura para la vida eterna
Meditación al Evangelio 27 de abril de 2020 (audio)


Por: Mons. Enrique Díaz | Fuente: Catholic.net



Es una tristeza la forma en que se manipula la necesidad de las personas para los propios fines sin tener en cuenta su dignidad. Para todos debe ser escandaloso que por una torta y un refresco, por unas dádivas se sigan acarreando grandes masas.

En el comercio, en la política, en la sociedad, se compran conciencias, se manejan voluntades y se utiliza  a las personas para los propios fines. No es propio de nuestro tiempo, siempre se ha manipulado a las personas que tienen necesidad de un trozo de pan. El mismo Jesús lo comprobó. Cuando hizo la multiplicación de los panes, tuvo tanto éxito que las personas lo seguían por todos lados, pero no convencidos de su doctrina ni con un compromiso a favor de la construcción del Reino.

Sólo porque les había dado de comer, y aunque Jesús siempre está atento a las necesidades básicas de la persona, no está de acuerdo ni que se les manipule por el hambre, ni que tampoco las personas se tornen atenidas y desentendidas. Jesús no acepta que lo hagan rey porque sus seguidores no han entendido su reinado. Su reclamo: “Ustedes me buscan porque han comido panes hasta saciarse”, tiene todo el dolor de una misión no entendida y hasta manipulada. ¿Qué pensará Jesús de todas las manipulaciones que se hacen con la ideología? Muchas veces se juega también con el hambre de la gente y se justifican situaciones injustas con dádivas que sólo adormecen la conciencia pero que no hacen cambiar las situaciones.

Jesús es el primero que hace milagros y levanta a los desposeídos de su postración, pero no está de acuerdo en que esa sea la razón por la que lo siguen, sino que exige sea por haber creído en Él. No solamente los partidos políticos, sino muchas empresas y muchas asociaciones, juegan con esta necesidad de la persona. No se quiere que la gente reflexione y se le da pan y circo para que se mantengan entretenidos y sin buscar la construcción de una sociedad más justa.

Cristo hoy nos dice que hay cosas más importantes. Esto se tiene que entender desde la familia: no basta “arrimar con qué comer”, es necesario el diálogo, la cercanía y el amor. Con igual o mayor razón en nuestra sociedad, lo primero es dar de comer, pero no solicitando a cambio favores y votos que brotan de las urgentes necesidades en que se encuentran nuestros pueblos. Jesús es el verdadero pan de vida, pero de una vida libre, plena y con dignidad.







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