Menu



29 de abril de 2020

Padres y Hijos a imagen de Dios
Santo Evangelio según san Juan 6, 35-40. Miércoles III de Pascua


Por: H. Sergio Rodríguez LC | Fuente: www.somosrc.mx



En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Señor Jesús, te pido que te hagas presente en mi vida, y de forma especial en este momento de oración. Ayúdame a escuchar tu palabra, a interiorizar tu mensaje y a predicar tus enseñanzas con el ejemplo de mi vida cristiana, para ser así, un fiel colaborador en la extensión de tu reino. Amén.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Juan 6, 35-40

En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: ¨Yo soy el pan de la vida. El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí nunca tendrá sed. Pero como ya les he dicho: me han visto y no creen. Todo aquel que me da el Padre viene hacia mí; y al que viene a mí yo no lo echaré fuera, porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.

Y la voluntad del que me envió es que yo no pierda nada de lo que él me ha dado, sino que lo resucite en el último día. La voluntad de mi Padre consiste en que todo el que vea al hijo y crea en él, tenga vida eterna y yo lo resucite en el último día¨.

Palabra del Señor.


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Buenos papás y mamás desean más que nada en el mundo la felicidad de sus hijos, por ello buscan cumplir de la mejor manera con su labor de proveedores, principalmente de alimento, educación y amor.

Dios es un padre bueno, y por ello, también quiso cumplir con esta labor de proveedor enviándonos a su hijo más amado: Jesucristo. El Señor (como enviado del Padre) nos da como alimento su cuerpo y su sangre, por educación nos da su palabra y por amor se entregó por nosotros en la cruz.

Buenos hijos en cambio, conscientes del esfuerzo que sus padres hacen por ellos, buscan, en agradecimiento, corresponder a través de una actitud de obediencia y atención.

Cristo, como ejemplo de Hijo, habla en este Evangelio de su relación inquebrantable con el Padre y de su disponibilidad a cumplir siempre su voluntad.

Somos pues, padres, madres e hijos a imagen de Dios, y, por tanto, debemos esforzarnos en ser unos para otros, puentes para alcanzar la vida eterna, y cumplir así con el anhelo más grande del Señor.

«Pesebre y casa del pan: el belén que hacemos en casa, donde compartimos comida y afecto, nos recuerda que Jesús es el alimento, el pan de vida. Es Él quien alimenta nuestro amor, es Él quien da a nuestras familias la fuerza para seguir adelante y perdonarnos. El pesebre nos ofrece otra enseñanza de vida. En los ritmos de hoy, a veces frenéticos, es una invitación a la contemplación. Nos recuerda la importancia de detenernos. Porque sólo cuando sabemos recogernos podemos acoger lo que cuenta en la vida. Sólo si dejamos el estruendo del mundo fuera de nuestras casas nos abrimos a escuchar a Dios, que habla en silencio. El pesebre es actual, es la actualidad de cada familia».
(Homilía de S.S. Francisco, 18 de diciembre de 2019).


Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Señor Jesús me has hecho hijo, madre o padre, y con tu vida me has enseñado con tu ejemplo cómo vivir con plenitud esta vocación. Ayúdame, también, a vivir con un esfuerzo renovado por tu gracia para que, con disponibilidad y amor, pueda ser un medio de salvación y santificación para cada uno de los miembros de mi familia. Amén.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Papás: hacer un acto consciente de amor para con sus hijos.

Hijos: hacer un acto consciente de obediencia para con sus padres.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!

¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.







Compartir en Google+




Reportar anuncio inapropiado |