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La Fiesta del Señor de la Divina Misericordia en tiempos del coronavirus
Una oportunidad invaluable para pedir a Dios el cese de la pandemia.


Fuente: Desde la Fe



El próximo domingo 19 de abril, la Iglesia Católica celebrará, como cada año, la Fiesta del Señor de la Divina Misericordia. Es una oportunidad muy valiosa para pedir a Jesucristo nuestro Señor que derrame sobre nosotros su misericordia y termine con esta pandemia del coronavirus COVID-19, que ha llenado de luto a toda la humanidad.

¿Quién instauró esta fiesta?
El 30 de abril del Año Jubilar 2000, san Juan Pablo II dio a conocer su deseo de que hubiera una nueva fiesta en la Iglesia Universal: la Fiesta del Señor de la Misericordia, que en adelante se celebraría el domingo siguiente al de Resurrección.

Esto lo pidió durante la canonización de la monjita polaca Faustina Kowalska, quien dio a conocer al mundo esta nueva devoción a Jesús lleno de misericordia. Al siguiente 5 de mayo, mediante el decreto Misericors et miserator, instituyó definitivamente esta nueva fiesta y su fecha de celebración.

¿Es realmente algo nuevo?
Pero esto no era algo nuevo, pues la devoción a la misericordia divina ha sido constante en la Iglesia universal, y hasta en nuestra misma patria. Una de las devociones muy arraigadas en el occidente de México es al Señor de la Misericordia, que incluso tiene un santuario en la Ciudad de México en la Avenida Insurgentes, en la Colonia Lindavista.

Después de la fiesta instaurada por san Juan Pablo II, quizás lo nuevo fue la imagen que santa Faustina dio a conocer, y que ciertamente nos recuerda a todos la imagen del Sagrado Corazón de Jesús (porque a final de cuentas es el mismo Jesús). Aunque la imagen del Señor de la Misericordia comenzó a difundirse rápidamente.



¿Quién es santa Faustina?
Faustina Kowalska fue una joven religiosa nacida en Glogowice, Polonia, el 25 de agosto de 1905, y murió de tuberculosis el 5 de octubre de 1938 en Legiewniki, a la edad de 33 años, la misma edad en que murió Jesús.

Siguiendo su vocación, se hizo religiosa de las Hermanas de la Caridad de la Madre de Dios, que tienen como carisma especial la educación de muchachas pobres. Tenía 20 años cuando ingresó a la vida religiosa.

La vida de Faustina es la de muchas otras religiosas que consagran su corazón plenamente a Dios en el servicio y en el amor a los hermanos.

Pero ella tuvo una gracia muy especial: su amistad muy profunda con Jesús, al grado de que a Él le gustaba platicar con ella cara a cara.

De 1931 a 1938 tuvo varias revelaciones privadas en las que Jesús le pidió que diera a conocer la devoción al Señor de la Misericordia, y que solicitara a la Iglesia la institución de su fiesta.



Tuvieron que pasar 60 años para que un Papa, polaco también, y que debió conocer esta devoción en su juventud, instituyera esta fiesta y elevara a los altares a su paisana santa.

¿Qué significa la imagen?
Sor Faustina dio a conocer el modo como ella veía a Jesús: vestido de blanco, con dos rayos de luz, uno rojo y otro blanco, saliendo de su Divino Corazón. Esos rayos son la sangre y el agua que brotaron del Corazón de Cristo cuando un soldado lo atravesó con su lanza para asegurarse de que ya estuviera muerto antes de bajarlo de su cruz.

La Iglesia siempre nos ha enseñado que del corazón misericordioso de Jesús ha nacido la misma Iglesia y han brotado los sacramentos. El Corazón de Cristo es fuente de amor a los pecadores; su sangre lava nuestros pecados y nos hace dignos hijos del Padre. Todo esto por la Misericordia de Jesús.

Sor Faustina difundió una novena y un rosario rezado de modo muy especial para honrar a Cristo. También nos dio una jaculatoria que ella aprendió en su devoción al Sagrado Corazón de Jesús: “Jesús, en ti confío”.

Esta es una devoción para los tiempos modernos que está destinada a que el hombre de hoy sienta que Jesús camina a su encuentro y lo bendice.

Con información del P. Sergio G. Román







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