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Ante la pandemia, tengamos esperanza
Confiemos y tengamos esperanza en que la contingencia sanitaria pasará pronto.


Por: Mónica Muñoz | Fuente: Catholic.net



Hemos estado invadidos de noticias sobre la pandemia del COVID-19. Notas ciertas y falsas, corren por todos los medios en tal cantidad, que nos hemos llegado a convencer de que no existe otro tema de conversación. Y quiero destacar que, desafortunadamente, las noticias malas pululan con mayor facilidad, lo que quizá, tenga que ver con que el miedo es una de las emociones que se transmiten más eficazmente, por eso hay que tener cuidado con lo que compartimos, pues la psicosis que puede despertar en los que reciben tales mensajes podría acarrear funestas consecuencias, simplemente basta mencionar una anécdota que leí en algún lugar:

Un rey árabe que atravesaba el desierto se encontró con la peste. El rey, le preguntó, inquieto: “Peste, ¿a dónde vas?” La peste respondió: voy a Bagdad por 500 personas. Semanas después, volvieron a encontrarse en el desierto, y el rey, muy enojado, le increpó: “¡Peste mentirosa, me dijiste que ibas por 500 personas y acabaste con 5 mil”. La peste contestó: “efectivamente, yo fui por 500. Las demás murieron de miedo”.

Este cuento refleja perfectamente lo que estamos viviendo: creemos que ha llegado el fin del mundo porque se nos habla de un virus desconocido, altamente contagioso. Sin embargo, ante el maremágnum de información, me encontré con un video que quiero comentar. Se trata de una entrevista otorgada a un noticiario argentino por el Dr. Alfredo Miroli, médico especialista en inmunología, Presidente de la Sociedad Científica de Patologías Adictivas del Colegio Médico de Tucumán, Argentina, y colaborador durante 2018 del programa semanal “Hoy puede ser” en Radio María, Argentina.

En dicho programa, el doctor Miroli explica detalladamente qué es el COVID-19 y qué medidas tomar para combatirlo. La entrevista dura 26 minutos, por lo sólo comentaré los aspectos más importantes acotados durante la interesantísima plática.

En primer lugar, el doctor hace una advertencia: “Sí” al prudente temor, que mueve a la prevención y cuidados. “No” al  patológico terror que paraliza y genera discriminación.



Luego, entró al tema, explicando que el virus está compuesto de una serie de proteínas con azúcar, que lo hacen pesado, (290 nanómetros, para ser exactos) por lo que, si alguien tosiera o estornudara expulsando saliva pulverizada que pudiese alcanzar los 12 metros, el virus no podría volar más de metro y medio porque caería al suelo, por lo que no infectaría a personas que se encontraran a dos metros del expulsor. Yo agrego que de ahí proviene la insistencia de la sana distancia. Sin embargo, esa característica también lo hace resistente, por lo que, aún después de tres días podría estar vivo en la superficie donde hubiese caído, por eso es importante lavarse constantemente las manos y no tocarse boca, nariz ni ojos, porque entra al organismo por las mucosas.

En cuanto a cómo combatirlo, el doctor explicó mediante un dibujo que se trata de un virus compuesto de ácido ribonucleico de una sola cadena, recubierto de glicoproteínas, que se ven como una corona, (por eso se le dice “coronavirus”).  Las glicoproteínas son proteínas y azúcar, que son, a su vez, la llave que reconoce la mucosa respiratoria y por la cual entra al cuerpo, causando faringitis, neumonía, etc.  Aquí dio un dato muy importante: esa llave, se disuelve con jabón, por eso, remarcó, el mejor antiséptico no es el alcohol en gel, sino el jabón. Por eso es imprescindible lavarse muy bien las manos y desinfectar las superficies con agua jabonosa.

El especialista continuó su exposición hablando de la “cuarentena” que hay que guardar ante la sospecha de haberse infectado, explicando que el virus vive dentro del organismo 12 días, recordando lo que ya sabemos, no hay cura, sólo puede tomarse como paliativo y desinflamante el paracetamol, pues el mismo cuerpo se encarga de combatirlo y generar sus propios anticuerpos, así que, después de ese tiempo, desaparece sin dejar rastros y ya no hay riesgo de ser infectante, esta es la razón por la que se recomienda guardarse catorce días, evitando así contagiar a otros.

Y agregó: ¿qué probabilidad tengo, si contraigo el virus, de enfermarme? Distinguiendo que, una cosa es estar “infectado”, es decir, tenerlo adentro, y otra estar “afectado”, o sea, que produzca síntomas y malestares. La respuesta es alentadora: sólo el 20 por ciento. Es decir, teniendo el virus adentro, tengo 80% de probabilidades de cursarlo sin ninguna molestia. En cuanto a la probabilidad de morir por su causa, es realmente bajo, a nivel mundial, sólo un 3%, es decir, teniendo el virus, hay un 97% de probabilidades de sobrevivir.

¿Qué lo hace peligroso? El hecho de enfermar a personas con bajas defensas y mala salud, como el caso de la gente entrada en años, que viven más gracias a los avances de la medicina, sin embargo, si entra en contacto en un cuerpo saludable, a veces ni siquiera se manifiesta, no obstante, si se ha estado en países como China, Italia, España o algunos lugares de Estados Unidos, por responsabilidad hay que guardarse dos semanas.



Para ver íntegra la entrevista, basta entrar a Youtube y buscar el nombre del doctor Alfredo Miroli, vale la pena escuchar a este experto que ofrece muchos otros datos de sumo interés (aquí dejo la liga para quien guste verlo https://youtu.be/e8-MSY7XPqQ?t=253).

Así pues, no caigamos en temor exagerado, seamos prudentes y cuidadosos, aprovechando estos días y pensando mejor en cómo ayudar a las personas que viven al día y han visto afectada su situación económica ante el paro de labores. Y si eres católico, te comparto que estos días estará la Inmaculada Concepción en el templo de San Francisco para que podamos pasar bajo su manto, por la mañana de 10 a 1 y por la tarde y de 4 a 6.

Confiemos y tengamos esperanza en que la contingencia sanitaria pasará pronto.

Que tengan una excelente semana.







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