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Comité Internacional de Enlace Católico-Judío
Formado por la Comisión para las Relaciones Religiosas con el Judaísmo de la Santa Sede y el Comité Judío Internacional para Consultas Interreligiosas


Por: Comité Internacional de Enlace Católico-Judío | Fuente: www.jcrelations.net



Después del Concilio Vaticano II, en 1965, la Iglesia Católica y organizaciones internacionales representantes del pueblo judío, tanto de Israel como de la Diáspora, decidieron establecer juntos un mecanismo para dar continuidad al extraordinario momento histórico representado por la declaración conciliar Nostra Aetate ("En nuestra época"). Tras casi dos milenios de relaciones conflictivas, se había abierto una ventana para que el diálogo pudiera reemplazar a las disputas del pasado. El resultado fue la creación del Comité Internacional de Enlace Católico-Judío (cuya sigla en inglés es "ILC"), formado por la Comisión para las Relaciones Religiosas con el Judaísmo de la Santa Sede y el Comité Judío Internacional para Consultas Interreligiosas ("IJCIC"). El IJCIC está integrado a su vez por el Comité Judío de los Estados Unidos, la Liga Anti-difamación, B’nai B’rith Internacional, la Conferencia Central de Rabinos Norteamericanos, el Consejo Judío de Israel para las Relaciones Interreligiosas, la Asamblea Rabínica, el Consejo Rabínico de los Estados Unidos, la Unión de Congregaciones Hebreas Norteamericanas, la Unión de Congregaciones Judías Ortodoxas de los Estados Unidos, la Sinagoga Unida de los Estados Unidos y el Congreso Judío Mundial. La 17ª reunión tuvo lugar entre los días 1 y 3 de mayo de 2001 en New York.

En los años transcurridos desde la 16ª reunión (que se realizó en la Ciudad del Vaticano en marzo de 1998), surgieron algunas tensiones entre la Comisión de la Santa Sede y el IJCIC. La parte católica se sintió frustrada por la ausencia de diálogo teológico. La parte judía respondió que deseaba profundizar el diálogo de tal manera que judíos y católicos pudiéramos aprender unos de otros y proyectar nuestras comunidades en forma adecuada sin correr el riesgo de provocar controversias teológicas.

Afirmamos que nuestra colaboración es segura, y que el trabajo esencial del ILC continúa y promete progresar, ahora y en los próximos años. Como representantes oficiales de nuestras comunidades religiosas organizadas, estamos decididos a comprometer a nuestros dirigentes religiosos y laicos en el diálogo y la cooperación. Juntos, trabajaremos para luchar contra el antisemitismo y el anticatolicismo cada vez que aparezcan.







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